Soneto que aprendí con sacrificio
promesa que cumplí como una errante
poniendo todo esmero muy constante
midiendo la palabra en el inicio.
Comienzo convertido en un oficio
sintiendo al corazón tan palpitante
alegre se ha sentido mi semblante
escrito sin alarde sin prejuicio.
Escribo del amor enamorada
del cielo azul que luce sus estrellas
de nubes de colores la alborada.
Renglones de palabras cual centellas
candiles que iluminan mi morada
luciérnagas fugaces de doncellas.
Ya extrañando yo esta ausencia suya poetisa y con la fe de verla pasar por mis letras.
Saludos
MANUEL