El parque está vacío. Algunos gansos
se sientan en fila y miran el cielo.
Con el cuello estirado, alzan el vuelo
formando una V,
se van al calor del sur.
No esperan la nieve y van impecablemente
en un sentimiento ancestral, directo a su
objetivo desconocido que los protege de las
heladas. Con el movimiento de mi mano,
las letras de esta hoja de papel
reviven lo que se detuvo.