Soy poeta y navego a la deriva,
sin la luz, sin el beso y tu mirada,
tu mirada de musgo, en mí morada,
en mi lecho de flores siempre viva.
Eres mi musa amor quien me motiva.
¿No lo sabes? yo sigo enamorada
sin rumbo, pero siempre ilusionada,
como antes, de tu mano persuasiva.
El lento recorrer de nuestro fuego,
persiste complaciente en mi memoria,
en mi mente tus manos de labriego.
Tuvimos un momento y fue la gloria
la gloria, sí, de amarnos sin sosiego,
logrando con paciencia nuestra historia.