Continúo con el rescate de mis sonetos en este espacio.
Oleaje
Una balsa de náufrago es mi lecho,
mis sábanas, un cielo sin estrellas
y mi almohada, bastión de las querellas
que cercan la muralla de mi pecho.
Un cielo de tormentas es mi techo,
sobre un mar que se viste de centellas,
y si escucho la voz de las doncellas,
es canto de sirenas al acecho.
Mas el sueño que flota a la deriva
y mi alma, prisionera de su viaje,
han de cruzar la noche fugitiva,
sin calma, ni pudores, ni equipaje,
buscando la palabra más lasciva
y enfrentando con versos el oleaje.