Son sentimientos que ni me atañen.
Mucho menos rasgan mis cuerdas íntimas
son menos los sombreros que me pongo,
cuando salgo como siempre solo a la calle.
Son emociones endebles, voceríos elementales.
Diría que ruidos desaconsejables para otros.
Son emociones y sentimientos que pinto
para ya nunca más observales.