Tan sólo el silencio me anima,
y espabila mis anhelos que, dentro
de alguna roca, suelen quedarse
quietos.
Esto es lo que tengo, trozos.
Inamovibles, perversos, no soy
yo por completo.
A veces escucho del bosque
algún ruido emitido por un autillo.
Me conecta de inmediato conmigo
mismo, y salgo de la fronda
donde solía estar escondido.
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