Creen que ser poeta
es esnifar pegamento
o sentarse en la puerta.
Esperando, como agua
de mayo, quién sabe qué
o dónde. Es estar fijo en la piedra,
y meditar sobre ella; es tirar la piedra
y esconder la mano, jugar con ella.
Volverse del revés con una solo brazo.
Cazar lagartos y tirarlos al mar profundo,
gritar al viento insultos contra el hacedor.
Oh, poco saben, y menos, demuestran.
Yerran, los que intentan hacer un imperio
de un grano de arena-.
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