Se me pudren los anillos en los dedos
raíz convergente unificadora de labios
más protege un silbido en los huesos
de tanto rumiar los sinsabores. De razón
rectangular, olvido en los lagos, corpulencia
desmedida, sombra emancipada, finalmente.
Llovizna dulce de la tierna siembra, cosecha
arracimada de pétalos ocasionados, esa sombría
enajenación del cuerpo contra la pared.
Órbita celeste desprotegida, donde ayer,
crecimos juntos y esas cosas-.
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