Tu imagen de humedad, hiedra en los
muros de mi alma.
Tu voz es el rito de rumor de mar
eterno en los caracoles.
Tu rostro aún no importa; toda tu carne es un
quizás sin cara.
Tal vez tienes los ojos de palomas y en el alma
cruces ante tumbas sin
nombre.
Tal vez tienes los ojos de palomar abierto
o de ventana
de campanario amordazado o de rezos
mordidos a la noche
Tu rostro es un lugar para tu rostro, un altar
reservado para un ara.
como una incertidumbre de vigilias, o una
fe y un fervor sin oraciones
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT