Porque tu mano lacia como las gaviotas por la tarde
se parece al hueco solariego de la mía
Porque mi silencio, para el sueño, va a buscarte
y mi hondo muelle de vigilia
como un templo sin dogma te reclama
apoyaré en el embrión de tu silencio
como un himno arrodillado, mi palabra
y si es oficio mi fervor hacia tu templo,
cuando tus ojos maduren como higos
y tu mano de golondrina errante
en mi campanario de espera tenga un nido,
entonces; espérame, yo iré a buscarte
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT