Un desastre a la vez
como si acabaras de descubrir un mantra
y no contemplaras la absoluta perfección de la nada.
El peso inaudito de aquel horizonte
Un arrítmico latir endulzando las posibilidades
y la compulsión por renombrar todas las cosas
como si por un simple acto, pudieras exorcizarlo.
La inmensidad de la luz urdiendo en mis sombras…
Renombrarlo
Y a esto le llamarás, perverso.
Escambrosa melancolía
Conjugándose con la imperiosa
Lengua bífida.
Asimilando su grotesca forma
Bajo la luz del medio día.
Ojalá fueras cenizas y no las
Hordas punzantes, no la grieta
Apuntalando su centro.
Ojalá fuera un esquemático final
Y no el irónico augurio
Tan razonablemente absurdo
El disímil acto
De no ser tuyo.