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En la sordina melodía de los densidades profundas de la noche, trazo y borroneo, garabateo un rostro sobre seráficos alados, seres colosales que sobre sus esculpidas atalayas alzan un rostro de ensueños. Estos seres me susurran al oído una nana que derriba las paredes del deleznable y perplejo destino incierto, desasen la venda que cubre mis ojos con la parvedad al contacto de un amor.
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[/FONT][FONT=&]Así dibujo un rostro, la cara del amor con sus rizos dorados y sus mejillas rosáceas. Dibujo por un efímero momento esa visión que trémula con su fuego mi corazón. Dibujo en la espesa noche mientras oigo las resonancias de esas celestiales voces que me dictan los trazos y las curvas que toma mi lápiz sobre el papel. Dibujo senos de oro y piernas de fuego, ojos de mica y labios bermellón, piel nívea sobre un tul de pétalos de rosa con fragancia a melón. [/FONT][FONT=&]
Esos fuertes ecos retumban en mi mente y en un instante concluyo la obra de arte, la apolínea figura culminante que eriza mi piel…[/FONT][FONT=&]
Y pienso en ese momento qué será de mí si pierdo este trozo de papel, si se vuela con el viento a un lugar muy lejos para ya no volver o si una brizna del trigal y su calor lo enciende como un carbón al fuego, ya solo tendré cenizas de ese papel; tal vez se arrugué o se mojé por la lluvia veraniega, se borré este dibujo, visión del Edén.
Pienso y siento escalofríos por dentro, así siento aflicciones y ambiguos temores que segundo a segundo me hunde en lo oscuro de un extraño y tenaz sentimiento de miedo y sobresalto. [/FONT][FONT=&]
En medio de la noche y gobernado por esta irrisible duda y su desconfianza, comienzo a dibujar de nuevo, quiero proteger, amparar mi obra a los posibles albures de un desacierto. [/FONT][FONT=&]
Dibujo un lecho para que descanse esta imagen y no se torne una macilenta figura por una posible fatiga a un mal dormir.
También quiero protegerla de la lluvia y del viento y dibujo un cobertizo, lo borro y dibujo una caja de cristal ya que es mejor protegerla de todos los efectos y aversiones posibles.
Pero la caja tal vez se hunda en el río y entonces decido ponerle sogas para amarrarla y dibujo un árbol para atarla a él.
Pero si hay tormenta los árboles son propicios a rayos, inmediatamente dibujo un pararrayos, dudo nuevamente ya que el pararrayos no evitaría que una rama del árbol se caiga y aplaste mi creación.
Dibujo un hacha para talar el árbol e inmediatamente una muralla para guardar la caja de cristal, me apuro en hacer otro techo, este más firme que el anterior cobertizo que borré, lo cubro por completo con cemento.[/FONT][FONT=&]
Estoy más que contento, logré proteger a mi dibujo, a mi creación de amor absoluto y lo guardo solamente para mí. Nunca nada, ni nadie le podrán hacer daño.
[/FONT][FONT=&]Observo la hoja con una sonrisa de alegría y satisfacción…[/FONT][FONT=&]
Pero exclamo. ¡No es posible, solo hay un muro!, miro desde todos los ángulos y solo veo un muro, volteo la hoja y sigue habiendo un muro.
[/FONT][FONT=&][FONT=&][FONT=&] Quiero recuperar la figura [/FONT]y borro la muralla apresuradamente pero me encuentro con que la hoja esta en blanco, solo quedan imperceptibles marcas de una escultural figura muy borroneada.[/FONT][/FONT]