Dulce tiranía
que me vuelve ciega,
y que me estremece
como si la lluvia
me mojara entera.
Que me toma niña,
que me canturrea
el idioma dulce
de todas las flores
en la primavera.
Que me sabe a néctar,
y me huele a hierba
que recién cortada
al viento le entrega
fragancia primera.
Que titila alegre
como las estrellas
que tendré cercanas
luces de tus ojos.
cuando yo te vea.
En fin, que me vuelve
la feliz amada
del ser poderoso,
que aunque no lo pida
me sabe su esclava.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT