Hay sin medida
un momento,
que en el reloj
no tiene metro;
Un instante que
no es tiempo
quizá por imperceptible,
o por ser demasiado inmenso.
Es el instante
en que siento
tu presencia,
que te tengo;
en la copa de tu boca,
en el brebaje de un beso.
Un momento en que
sin peso,
por zonas brumosas
vuelo;
un momento en que
lo etéreo
de tu alma
en tu ofrenda bebo.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT