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Balada noctívaga
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
La noche intacta se escapa de las tumbas, de los mártires sueños de un cielo y su presagio, de las farolas que alumbran la acera por un barrunto de vida escondida en un ocaso. Se escapa del silencio que albergan los palacetes espectrales del triste pasado, del mutismo de las voces del llanto y su elegía de difuntos hados.
La noche con soltura huye de los baluartes de piedra y fango, de esos recintos en donde moran los mustios deseos humanos, de las mentes sonámbulas que duermen durante la luz y su pantomima de savia desvanecida, de las acrópolis y sus runas escritas con sangre de augustos y beatos.
Es que no aguanta más y emigra del gélido manto de un orbe cicatero y con cultura declinante, de las manos entumecidas de los poetas difuntos y de la pluma de reyes con la gnosis de infantes, se va lejos de los anaqueles vacíos de sabios adagios y un tiempo colmado de anatemas y costumbres viradas por la historia olvidada.
La noche parte, galopa veloz entre los turbulentos basaltos que rigen por un Sol ficticio y bizarro. Y solo queda el silencio que inunda a estos erráticos peregrinos. Un silencio tan largo como el infinito, agudo y penetrante