Empiezo
y la boca se hincha de
te quiero.
El alma es el papel
donde está escrito este verso;
pero,
¡qué poco suena lo que tanto siento!
Quisiera decirte mucho,
ligero,
con continuidad de viento,
como la luz, fugada del fuego;
se haga luz mi voz, mientras ardo dentro.
Quererte en la boca,
¡sí!, recién lo encuentro,
¿me entiendes ahora?,
hablar lo que siento;
¡sí!, que el amor sea,
diciendo.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT