Temí, y te dije que temía,
supiste que temía y me dijiste,
que nunca temiera tu partida.
Soñé, y te dije que soñaba,
no es tu sueño, dijiste, es la vida;
tú no sueñas que te digo esa palabra.
Creí, que soñaba que soñaba,
creí, pues tú decías no era sueño,
que del sueño yo ya nunca despertaba.
Eres tú, quien ahora llama sueño,
al sueño que dijiste que no era.
Hoy tú le dices sueño,... y me despierto.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT