Tengo el agua,
mas no hay copa que la atrape;
hay semilla,
mas no tierra que la amamante;
tengo el río,
mas no hay lecho que lo encauce;
y es el agua,
el río y la semilla lo que hablarte
quiero; y es la copa,
la tierra, el lecho y cauce,
lo que falta;
la palabra sepulcrada entre mi carne,
el silencio,
que enmudece la voz y de ella es cárcel.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT