Ésta, amigas, no es la primera vez que las recuerdo, ni la primera que escribo que las recuerdo. Creo que el olvido es lo único que puede pertenecer a alguien íntegramente sin que sea necesario la comunicación. En cambio, el recuerdo no puede pertenecer a uno solo incomunicativamente, desde la ingratitud. Aquí estoy para ser menos ingrato, para no ser silencio también mañana. Aquí estoy, queridas amigas, para decirles simplemente eso, queridas amigas.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT