Escucho
la brisa de tu voz
remedarse en mi mente.
Fluir irreal
en el silencio, ausente,
incolora como el alma,
pues emana tras del tiempo
y se filtra en la distancia.
El silencio
se hace denso
y me aturde en su callar.
Impalpable
oigo tu hablar,
y es tu voz, la voz del viento.
Es el eco del pasado
que redunda en el recuerdo.
Es el viento
como el tiempo,
inaquietable.
Es el tiempo cual tu voz, inalcanzable.
Empotrada en el ayer,
abstracto e impalpable
pensamiento.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT