Anoche me asomé al cielo
y las estrellas llegaban desde la nada,
inaugurando sus algos.
Eran como embriones de luz
como una ciudad en el último instante de naufragio
antes de desaparecer.
Ahora me asomo y veo olas quietas de jabón.
Como coágulos de música helada, detenida
como himnos catalépticos
clausurados
de otros mundos,
como perdidas oportunidades de música
de otras vidas.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT