Estoy sentado en tu escalera y pienso que me estoy asomando a las mil posibilidades que son los tal vez que yo solo no puedo contestar.
No quiero desencadenar ningún tipo de conflictos que no me son derechos, por eso, y por un poco de aparente discreción apelo a los papeles en reemplazo del timbre.
El motivo de esto no es más que seguir adelante con nuestra charla interrumpida tantas veces o no empezada todavía.
Ya no hay "caballero de la Rosa", por eso tampoco hay mañana que no deba ir yo a buscar.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT