Llámame, tu voz no se ha agotado
todavía
*
Escúchame
aunque el mundo sea entre los dos
y levante su voz anónima y gigante
Yo no hablo de nadie
hablo de ti
*
tocaba la trompeta hacia el cielo, como levantando
una suplica de brazos, de mano, como un
candelabro
*
Tengo miedo de que vengas a destruir tu imagen.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT