Tú sabes de esas cosas que se aprenden a las siestas.
recordar, melancolía, llorar más que estás triste.
o enjugar sitios del alma con un rostro equivocado,
por eso eres por fuera como una garza mansa y lacia
y una mano amiga y tibia como una paloma
cómplice de algún silencio (que aún no hemos
callado juntos)
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT