Eres infinita como un rincón
de campana
y te propagas
como el silencio aturde en
los templos vacíos.
De noche, tal vez,
el hueco de tu soledad te encandila
las manos,
y no distingues del sueño
un quizás barco
que supones,
pero sientes de verdad
derramarse en tus orillas
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT