Quisiera estar a tu lado
caminando sobre las baldosas
de cualquier calle, algún día
que el sol se filtre por entre las hojas
de los árboles; y sea de mañana,
temprano, para ver los chicos,
que corren con guardapolvos,
blancos, las señoras limpiando,
en las casas, y los señores
que van al trabajo.
Y estén las alfombras colgadas de los balcones
y la ropa tendida en las terrazas.
Que escuchemos el ruido del agua
arrojada del balde, y el chispo-
rroteo de la escoba sobre la vereda,
el grito de no sé quién
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT