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Canto de la muerte y el rosal
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
que levanta a los muertos
de las tumbas abiertas que enterró un pasado,
que deambula entre los espectros
detrás de las cortinas
de la casa empolvada y vacía,
en ese latifundio desolado intenta descansar un inerme corazón.
Llanto de un viento
que al impetrar en mi cuerpo
deja trinar las campanas
por la sangre de los olvidados sueños,
por un mar embravecido
que se drena en las ascuas
de un incinerado cielo.
Ringleras de huérfanos niños
que cantan un himno latiendo en la evocación,
en los obituarios anónimos
de las cohortes de guardias
que defendieron con su postremo aliento
las trincheras del sol.
Gélidos mantos que cubren:
los muebles,
las camas,
las puertas,
las ventanas
del aposento en donde descansa
tu fiel rostro,
pálido semblante de un alado deseo
que se inmuta
por el marchito pétalo de la rosa.
¡Es solo una ilusión!
Es tan grande mi anhelo de querer ver la vida
nuevamente floreciendo en tu rosácea mejilla,
oír tus entonadas nanas
que dormía a la noche
bajo la luna y su balcón.
Si existe Dios
es muy egoísta al quererte solo para él
y dejarme solo con las fauces
del desbocado hálito del tirano tiempo:
cruel dictador que ciega
a la cernida vela
y apaga por completo la luz.
Oh, recuerdos…
que son como apocalípticos tormentos
de una estirpe bárbara que se arraiga
en los venablos goteando sangre
sobre los muros que emparedan
a mis deleznables simientes.
Solo son fantasmas que acarician mi lecho,
con sus manos frías rozan el franco beso
del adiós perplejo que nunca recibí
de los labios mustios y el raudo paso de la hoz
cercenando al rosal que dio aquella rosa.
Así la rosa se seca todas las noches
y en la habitación veo tu rostro
suplicándome con ajados gestos
que evite el rito de la muerte
y su amante:
el rosal
ya sin flor.
Un abrazo