“Calmo ante el mar ensimismado
que es cada vez más breve
dice el sobremuriente en la escollera
tengo derecho a mi desánimo
Soy un sobreviviente en la escollera,
un viajante encallado en un abismo,
que espera por el óbito en mi vera,
por el frío segur de un dogmatismo.
Un triste peregrino sin la luna
y su luz en mis noches de vigilia;
(sin que amedrente el júbilo a esta ayuna)
quedo preso en el mundo que me exilia.
Espina del suplicio de mi arrojo
que gotea la sangre de este muerto,
de ese sueño cortado por su abrojo
de un marino que nunca llega a un puerto.
Quisiera sólo ser sobreviviente
de este marchito ser sobremuriente.