La Ofelia de la noche
la niña de vestido celestino
con su voz de garzo cantor
/ de liras añiles y blancas de un atavío azulino /
canta canciones de verde esperanza
de tréboles de tres hojas
de unicornios albos
y corazones de nanas de solera
ella es la que murió
por la pluma de un destino Shakesperiano y trágico
pero igual canta con sus notas tatuando
la piel de la menguada luna
los rostros de los astros
y los ojos del durmiente sol
la dama de noche que alegra al verano
es ella
es la cantora de aroma claro
y azulado
es la Julieta que murió
con el último beso de su Romeo y sin su adiós
pero igual canta su alegre y garza canción
es la Hero que murió
frente a la mar celosa y embravecida
verduga de su corazón
pero igual canta su melodía nocturna
su canción sonámbula
de un orfeón seráfico
de sueños de luciérnagas colmadas de luz
es la dama de las camelias que murió
adulterando a su propio amor
humillada y marginado por todo
salvo por la tisis y el dolor
pero igual canta la canción de la suerte
su talismán alegre
su ilusión latente
de un arcoíris
y celajes diligentes
después del aluvión inminente
es la Francesca Rímini que murió
atravesada por el venablo envenenado de la pasión
pero igual canta su canción de hadas
de aladas estrellas
es la dama de noche
que siempre canta
/ relegando su huerfanidad
su lacerante y noctívaga indigencia
por la infancia seca /
su canción de arroz con leche
llena de vitalidad y verdor
a pesar de todo
ella canta su melódica danza húngara
para encender los fanales de la noche
y quién sabe
y tal vez
así
traer con su voz
un poco de consuelo azul y verde