Me he perdido por los celajes de un cielo lánguido
con la barca distante sobre las olas del mar
con los sentidos como remos que nadan en la arena
y con los ocasos petrificados en la mudez del zorzal
alzo mi vista repleta de sueños albinos
con canas como cabellos rizados y cenizos
/ es la edad longeva de mi tiempo disipado en el olvido
es el paladar masticando flores marchitas
es la primavera que cayó obsoleta en las ruinas de la agonía
/ y así miro con los ojos corroídos
al rostro de los sin rostros
a los bosquejos partidos
de un sedal de la memoria delgado como el hilo
/ la memoria y su espejo de ayeres desvanecidos
y así mis pupilas beben de la mustia amnesia
de un recuerdo de niños sin asilo
y diviso el horizonte de palomas con pichones sin nido
de mareas de ascuas vencidas
que golpean contra los pasos de la tierra
y sus manos escarbando en los orígenes maternales
de un corazón cariacontecido
me he perdido en las voces de los huérfanos
y en la enajenación de la conciencia de un plaza vacía
con empolvados toboganes de una infancia dormida
para encontrar de viejo el sendero divino
el postremo suspiro meciendo a la cuna
el aliento de mi nodriza junto a su ángel de paz