Hoy le escribo a la noche sin la luna,
a las sombras que velan a mi alcoba,
a los mártires astros de mi cuna,
a los sueños que un falso dios me roba.
Hoy le escribo a las lágrimas de un coro
con las notas grisáceas de la vida
por la gloria olvidada sin decoro,
por un cielo ahogado en la bebida.
Hoy le escribo al pasado sin futuro,
a los días ajados con plañidos
que me aferran al dolo más oscuro
de la mustia vidorra sin latidos.
Hoy escribo un poema con las penas
que naufragan y encallan en mis venas.