En México se celebra hoy el día de muertos...se antoja para cantarle algo lugubre a a una que se murió cuando eramos felices en un tiempo cuando el amor parecía que había llegado para quedarse...en un tiempo que se quedó colgado de las manecillas de un reloj, y para siempre marcado en una hoja de un calendario que ya se esta haciendo viejo..
Con esta música y leido en voz...hasta el día de muertos se hace agradable.
Te escondes hoy a la sombra del recuerdo,
tendida en un rincón de mi melancolía,
cuadros que dibujaron tus manos...
Eres polvo y sín embargo aún sientes.
Se arrastran conmigo envueltos en la niebla,
enormes sombras de soles apagados;
viejas lunas que gimen en mis noches
y se aferran a un presente con débiles raices.
Y yo trato de alejarme apuradamente,
pero por más que corro a esconderme de tus ojos,
siempre mis pasos me regresan a tu lienzo,
y una flor encuentro...siempre nueva.
Queriendo hacer que el sol te abrace,
le busco una vereda a tu memoria...
y te digo entre sollozos...duerme
y renace la espina entre tus flores.
Como una nota fúnebre en letanía,
en concierto de risas y de lágrimas
se regresan los ruegos, los reclamos
y ante tu tumba caigo nuevamente de rodillas.
La música suena lejana..donde fueron tus palabras?
Por que te extraño?..Porque extraño tu mirada?
Tus ojos se apagaron dilatados en los mios.
yo prometí voltear mi rostro para no mirarlos,
y sin embargo me persiguen como culpas...
y un suspiro se escapa de tu tumba, cuando lloro.
Cerré la puerta del pasado para que ya nunca volvieras
y le dije a mi conciencia...Calla!...No la nombres!
No la encontrarás...se encuentra bajo tierra.
sin embargo, la tumba esta vacía...renaces cada día,
como una amapola que nunca se marchita.
Hagamos Poesía
En esta noche de emociones fúnebres,
evocaré la muerte para que me encuentres,
y en esa senda oscura por donde te fuiste,
escucharás las notas de mi canto lúgubre.
Me beberé el veneno que de tu recuerdo brota,
en mi obseción por conquistar las sombras,
y en esa ausencia de esencia y de materia,
uniré a tu muerte, mi voz y mi miseria.
Me perderé en el tiempo que ya no existe,
con tu recuerdo en la penumbra de mi mente,
y en esa tumba fría donde te escondiste,
vendré a esconderme contigo...para siempre.
Me abrazaré a tu cuerpo con morboso intento,
envuelto en este efímero sueño de embelesos,
tomaré tus manos en mis manos y mi aliento,
le dará vida y calor al hielo de tus huesos.
Por un momento sentiré que has regresado,
del viaje eterno al que te forzó el destino,
y con ternura, en un susurro te diré...Te amo!
Y con un largo suspiro, marcharé contigo.
Hay historias que tienen una historia, un principio y un final,
hay recuerdos que se acomodan en la memoria y no se duermen;
el principio obviamente es lo mejor, ese sentirse parte de otra persona, amado, ser carne viva de su carne, piel sobre su
piel, luego parece que ya el cuerpo y la piel se enfrían y si el corazón no llegó a hacerse presente, se acaba la magia.
Pero el amor siempre vale y valdrá la pena, lo que sentiste
no te lo pueden arrebatar y quedará contigo como un tatuaje que siempre te llevará a ese lugar donde amaste. Besitos apretados en tus mejillas.