Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Ocultas vanidades
Ocultas vanidades — Antonio — Blog · Blog en MundoPoesía
¡Oh culta altivez de Dioses! Ambrosía perfumada con su bálsamo es celada para aquellos vicedioses de pontificadas poses, en pulcro manto se arrope con la soberbia se tope en negras realidades, encontrando las verdades aunque las bendiga un pope.
Hijo de un río y Liríope quien se relee a si mismo y con su innato hedonismo néctar güero es jarope, beberlo como sirope amargará a su quimera si quien de la vida espera ser un dios en el futuro, quedándose el mundo oscuro vería su oda certera.
¿Para que entonces la espera de ese vano entendimiento, si el saber es alimento que guarda testa altanera? La que levanta bandera del conocimiento arcano, el devenir tertuliano del títere sin cabeza pensará que su certeza es clara cuan meridiano.
Sin sopesar si es profano en el arte que domina pues en su fuero adivina conocimiento cercano, con aquel gran lebrijano que su gramática inspira en su intimidad aspira reconocimiento eterno, aunque llegase al averno con su perfección suspira.
Quien a su ombligo se mira creyéndose que es Cervantes y piensa que son talantes lo que el mundo de él admira, creerá cuando delira con ese idolatrado ego que lo dejado a su apego quedó con su narcisismo, causa oculta al aforismo motivo y burla hacia el lego.
Si es placer y si es sosiego enseñar a quien no sabe aunque no siempre te alabe quien parezca a veces ciego, será que por desapego no aceptase las misivas, con respuestas alusivas luchará contra el gigante con bacina y rocinante y maniobras defensivas.
Quevedo con sus diatribas fustigaba con desprecio al pobre letrado necio que hacía letras altivas, esas que son alusivas al indocto que departe. Engolándose de su arte menospreciaba al ajeno, no dándole como bueno lo opuesto de su baluarte.
Esperando no coarte mi pensamiento sincero, a mi vanagloria quiero velar y dejar aparte la autocrítica descarte, pues con los miedos me endoses pudiendo ser que me endioses con vanidades ocultas, pensaré que si me indultas seré Dios cuando desgloses.