Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Con su manto blanco cubre los campos de inmaculado brillo, su posar tranquilo en el abandonado nido de la cigüeña, emigrada a otras tierras buscando ese haz dorado que en este sombrío campo no pudo encontrar. Su bucólica estampa si a unos espanta otros con ella retozan, si con sal rebozan contaminando su vertido los adecentados caminos, otros con los cristalinos de agua algodonosa juegan a ser artistas, esculpiendo muñecos sin cintura, sin piernas, sin cuello y con el efímero tiempo que el sol tarda en acariciar su figura.