Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
La mosca y la araña...
La mosca y la araña... — Las tres lunas... · Blog en MundoPoesía
Había una vez una mosca que buscaba la tela de la araña con fervor y desesperación, pero no podía encontrarla... Cuando una araña se le acercó, la mosca le ofreció que se la llevara y la dejase inmóvil enredada en su tela, y se la comiera cuando le de la gana. Pero la araña le contestó:
- No lo haré, mosca estúpida, ¡ya deja de molestar!
Entonces, la mosca se quedó con las ganas, pero tampóco podía acudir a otras arañas porque el único bicho que le producía tanta inquietud, tanta necesidad tan profunda y emociones tan fuertes, era la araña que la despreció... La mosca, pues, le pidió a la araña que se la comiera al menos dentro de un tiempo, y la araña generosamente aceptó aniquilar a la mosca y devorarla cuando ésa venga a donde la araña, si es que pueda venir, pero mientras tanto, la mosca debe quedarse quieta, esperando el momento tan anhelado, y ocultar sus ansias por la araña y su tela que nunca podrá formar parte del juego... La mosca, guiada por sus necesidades e incontrolables deseos de ser consumida por la araña, le agradeció su bondad prometiendo cumplir con sus condiciones.
Desde entonces, se quedó esperando, buscando la manera de hallarse por fin junto a su araña... En la mente de nuestra mosca, pequeña y vulnerable, había mucha admiración y respeto por la araña. En su vientre sentía el dolor que le producía la falta de sus telas; deseaba que la mirase con autoridad, con sobrepotencia, con fuerza, con superioridad... Deseaba besar las ocho patas de la araña, llena de gratitud, ardiente fuego de la pasión que la llevaba a la locura... Fue imprescindible que sintiera las ataduras sobre su cuerpo y alma, e incluso algo de dolor de vez en cuando, y era capaz de suplicar por ello... Aun sabiendo que la araña no quiere otorgarle esos placeres, la mosca, por un sentimiento antes desconocido en su plenitud, ahora completamente despierto y más vivo que nunca, le rogó a la araña que al menos se la tomase, aunque tenga que esperar en silencio aquel día...
Por supuesto, nadie entendía, ni siquiera la misma araña, por qué la mosca querría todo eso para sí - puesto que entre las mentes condicionadas se supone que las moscas no deben buscar su propia muerte, su aniquilación total en las telas de las arañas... Pero nuestra mosca era diferente... Para ella, lo que contaba realmente, no eran las ideas impuestas por los demás - sino la voz más profunda de su interior y la fuerza de la naturaleza que la arrastraba hacia la araña... Sea Darwin, Lange Jr. o Masoch - los filósofos hablaban de todo aquello mucho antes de que la mosca naciera... No era nada nuevo... Sólo que era diferente... No le gustaban las nieves a sabor vainilla... Prefería las de chocolate...