La culpable de mis desgracias soy yo... No merezco vivir... Pero no soy mala... Solamente necesito servir al Hombre que amo, ¡y lo amo profundamente, con tanta intensidad, con tanto celo, con tantas ganas de agradarle...! Cuando me siento mal, pienso en Él y me doy cuenta que es lo único bueno que hay en mi vida que ha sido un total fracaso desde el principio... De nada me sirve ser inteligente, hablar 7 idiomas, tener una filosofía propia, mis propios valores, mis principios, puntos de vista etc., si ni siquiera soy capaz de vivir... El mundo no es mi lugar... Yo no pedí haber nacido... Ahora que estoy aquí, al menos que pueda estar siempre al servicio de mi Ser Amado, por favor, ¡es lo único que pido...! No necesito nada más... Tan sólo me basta ver una sonrisa de satisfacción en su lindo rostro... Esa es una recompensa suficiente para mí, saber que está bien y que es feliz... Sólo eso quiero... Incluso si debo morir yo para que así sea...