Los meses vestidos con prendas añejas
caminan con lentitud hacia el ocaso;
la frustración los espera en un abrazo
para abarrotarlos de desesperanzas.
Huyen en desbandada las alegrías;
quedan rezagos de penas cabizbajas,
tañidos de un corazón hecho migajas
y vuelo en cadencia de melancolías.
Inquietos insomnios en espiral creciente.
Noches de lascivia con cruento destino.
Gritos de soledad en atroz camino;
clamando en suspiros unos labios inertes.
No tendrá fin el empedernido duelo;
renacerá empeñado un último aliento.
Con alas de esperanza en copioso viento
vendrá vivaz, golondrina en vuelo
Con lluvia de plata llenarás las sienes;
navegará la barca en aguas serenas,
volverán los tiempos con albricias plenas,
adiós a las sombras y a los vaivenes.