EL MARTILLAR DE UNA HOJA.
Una hoja martilla el piso,
es un tripudio con el aire.
Su pasar es como un fantasma,
es el lamento del penar
de un alma entre las sombras.
Va desgarrando la piel del piso,
sustrayendo espíritus
que la siguen en su danza.
Sus alaridos movimientos
son melodías arcanas
y ante el miedo ,los huesos graznan.
Es un borracho
que va besando muros,
soltando pétalos que sangran.
Es un artista del averno
que traza fúnebres imágenes,
con pinceles otoñales.
Esa hoja de vestiduras ocres
que nada entre los brazos del viento
es habitante de reinos distantes.
Es una bella dama
en un gran salón de baile.
Sebastian Dusalgi