Quise arrancar, de mi pecho, la espina;
de fenecer desangrado, tuve temor,
embargado todavía del intenso dolor
pensé en soslayar el daño de la herida.
Desmesurado el efecto de una palabra
que entró en mi torso como una saeta;
filosa arana con justificación perfecta
abrió un camino con actitud malvada.
Una ocasión más, cometí burdo error
de creer con ceguera en amor sincero;
hoy me aseguro que no he sido certero
y debo pagar con silencio el desamor.
Una falsa pasión quedó en la carne viva,
dejando inerme un rastro de esperanza.
Quedó frío tu amor junto a la confianza,
un aguijón clavado fue la cruel mentira.
Arrancaré la astilla con copioso brío
y correrá la sangre con fuerte torrente.
Mi rostro tranquilo estará triunfante
al saber que mi corazón estará vacío.
Es imposible no quedar encantada, con cada cosa que leo, bien sea en este buen blog tuyo, o en el otro lado, porque posees esa facilidad de transmitir a lector, de llegar a él, de que vea y sienta , de que se tome el tiempo de analizar, de observar los paisajes, de esclarecer algunos de los por qué, de llorar contigo, de abrazarte sin rozar tu piel.
No quiero que pienses, ni por un segundo, que por ser andaluza, exagero en mi comentario, porque no es asi, todo cuanto pongo, ni una sola silaba, está pretendiendo adornar este cometido de opinar, o quedar como buena compañera, no es eso, para que veas, lo que veo, en este instante, permíteme y espero no ser atrevida, que te pases por este audiovisual.
El poema no es mío, tan solo la voz, solo así, serás capaz de creer en mis palabras ,en ese sentimiento que provocas como poeta, en este débil y fuerte corazoncito, a la que logras maravillar y admira todo cuanto compones, con ese respeto que también precisa la mano amiga y poeta.
Un abrazo joblam.
Ahí lo llevas.