Te extraño papá,
no sabes cuánto.
Me haces tanta falta como falta siente mi alma
por la protección tierna de tus palabras.
Te extraño demasiado papá
y ahora más cuando en el borde del límite del Arco Iris
viajé sin tu permiso.
Te extraño fulminantemente en las horas de oscuridad...
no encuentro tus brazos invisibles
y tus manos imaginarias no me han sanado las heridas hoy.
Tus besos no han llegado a mi frente que es noche de lágrimas,
y ellas han muerto solas
derramadas en el suelo mísero.
Te extraño papá
y mil veces más
te extraño.
Este injusto que se ha hecho tirano me muele,
me castiga, me pega, me ata, me domina, me hace llorar.
Te extraño mucho papá
¿Dónde estás?
Y sin poder escribir. Hasta sin poder ver. Pero estoy aquí. Estoy aquí. Lejos queriendo estar cerca. Pidiéndole a la vida que te dé fortaleza a ti y un poquito de humanidad al injusto que se volvió tirano. Y a mí algún maldito medio de sacarte de eso.
Siempre estaré aquí. Te quiero, mi niña. Te amo mucho.
No te domina. Por no dominarte te hace cuanto te hace. No. Nunca te ha dominado. Y eso tiene un precio. El precio es la infamia, la tortura... Lo estás pagando.
Te amo, mi chinita. Ten paciencia. La mala hora siempre pasa. Siempre.
Te extraño. Te quiero conmigo. Vamos a lograrlo con calma y cabeza fría. Esto va a pasar, mi ángel, esto va a pasar.
Siempre estoy aquí. Para ti. Disculpa a tu viejo por distraerse trabajando mientras sufres. Aquí estoy