La vida pasa constante,
y sigue abierta la herida
sin reconocer querida
que se me olvido olvidarte.
Creo que por siempre amarte
deberá ser mi destino,
sin sufrir un desatino
en el tramo a recorrer,
y llegar a comprender:
que el amrte es mi camino.
A pesar de tantos años,
jamás dejé de quererte
y siempre añoré tenerte
sin importarme los daños.
Si en la vida dos extraños
por el tiempo nos volvimos,
a nuestros sueños rompimos
y arreglamos nuestras vidas,
nos curamos las heridas
las que sin querer nos dimos.
Cuando al fin pude encontrarte
de amor tan desprotegida,
trate con mi amor, querida,
el poder reconfortarte,
corriendo salí a abrazarte
y a demostrarte mi amor,
a resarcir el dolor
que cause con mi partida,
te dejé abierta una herida
que te curara otro amor.
Con ese amor olvidaste
cuanto me llegaste a amar
y volviste a recordar
cuando otra vez me miraste.
A mi pecho te aferraste
ahí pude refugiarte,
con besos pude explicarte
cruzando nuestras miradas,
con tantas penas pasadas:
que se me olvidó olvidarte.
Con mi abrazo.
Salvador González (lesmo)