No me digas nunca,
se desfloran tus caprichosos encantos?
cuándo las noches sean canto
de mártires estrellas ya consagradas,
y la luna descanse sobre una caricia
libre del viento, incluso de las alas.
Cuándo mi mirada calle dentro de tu mirada
y sea la síntesis de toda la historia
del corazón y sus amantes.
Cuándo las muscíneas sombras
tomen la forma de la mañana
y el espejo de los días y las noches se vuelva una laguna
en la que nadan penígeros cisnes
de sueños azules y blancos.
Sólo cuándo una mariposa se pose sobre el horizonte,
ya no tan distante,
y toque su trino de gloria el ángelus.
Yo andaré perdido, vagando en islas y mares de esperanza
con las pupilas sobre el Lucero uniforme
“ese mismo con semblante de ángel
y gaviotas vigilando tus arenas cálidas”,
rezagado, pero con la constancia de los años,
y con paciencia esperando
que tus encantos florales
dejen de defender con uñas y dientes,
con espinas y abrojos,
con vastos y tupidos fantasmas de helechos
la entrada a lo íntimo de tu pecho.
No me digas nunca,
se desfloran tus caprichosos encantos?
PARA ASÍ TENERTE MUJER EN AUTENTICIDAD,
TIERNA Y PURA,
AL NATURAL,
SIN NINGUNO MÁS DE TUS FÚTILES DECORADOS.