Aquí es donde la savia viva ensaya
un latido cerúleo que te inmuta
con su sutil pasión de dulce fruta
y su silencio que perfuma y calla.
Así sobre el jardín la rosa Talla
la silueta femínea e impoluta,
el cutis de la vida con su ruta
y el néctar que en el alma se subraya.
Trae abriles y eneros con su manto
de inocencias vertidas por la aurora,
Tamiz del cielo y su celaje santo.
A la bella mujer, ella, adora
y cuando esta desborda en triste llanto
le otorga una sonrisa con su flora.
(28/5/15)