Buitres en mi jardín (L)

Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.

Buitres en mi jardín (L)

· 2 min de lectura · 721 lecturas
`


El día que Supermán se enganchó a la marihuana
en mi reino descorchábamos caprinos
desde los campanarios, aplaudíamos
el acuchillamiento de mamíferos
astados y practicábamos el hara-kiri
(en vivo) a los cerdos.
Por aquellos años yo dibujaba sueños
y odiaba a los niños con olor a mierda
de vaca, que chorreaban hostias
tras la cerquilla aledaña a un colegio
de piedra podrida
(materia de sus progenitores y enlatados cerebros).
En la primera cadena explotaba
el espíritu de la paloma
en doble estéreo e improvisadas distorsiones
a una sola mano.
Nuestros padres se emborrachaban
con vino de rosas y aromas de sangre
seca: solera que hervía
la bodega de las parroquias obreras y
la festividad anual de la casa de campo.
En aquellos años, a nuestros jóvenes mayores
aún les sangraban los himnos a capela,
se creían a pie juntillas la pirotecnia libertaria
y los anuncios musicados de nocilla.
Ya entonces se fraguaban cambios terminales
en el córtex de los barrios,
mientras los negritos del Colacao,
del lejano e invisible sur,
se empeñaban en seguir muriendo
antes de los cuarenta. La floreciente
dislexia existencial ya presagiaba el apocalipsis
en los imberbes pechos. Los camellos de los lacoste
acumulaban matrículas de honor
en inDerecho y ciencias políticas.
Todos remaban hacia el horizonte
que dictaban el anti-inmovilismo social
y las feromonas de ocasión.
Más tarde,
yo aún aprendía a abrocharme los verbos
en frecuencia modulada, engordando a golpe de uña
y lengua la lista de mis futuros crímenes
contra la humanidad
y la línea crediticia del Corte-inglés.
A las estatuas se les cayeron los anillos,
y a otros
el reloj del amor por las alcantarillas
de algún paraíso en rebajas.
... Y Supermán, ya desintoxicado,
estrellaba sus lágrimas de acero
contra el techo del planetario
de su vieja ciudad technicolor.
Allá por mi reino, aún se mojaban los sexos
y se empalmaban los miembros viriles
de los machos ibéricos
cuando algo de cuatro patas doblaba
el esqueleto, y derrumbaba su sangre
por la tierra. ... Pero, por aquel entonces,
yo aún seguía creyendo en superhéroes
que fundían con su mirada láser a los malos.
Años después
yo seguía digiriendo padres,
yo seguía escondiendo venas,
y yo seguía dibujando sueños...

_________
2 me gusta
𝕏 f w
← Anterior

0 comentarios

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba