Cuando te ves viejo,
debe ser distinto.
Una cosa es verlo,
otra es vivirlo.
Yo veo a los viejos:
Largos sus mirares.
Lentos sus andares.
Quietos sus sentares.
Porque nuestros viejos,
van quedando solos.
Con los de este mundo,
no pueden hablar.
Por eso los viejos,
moviendo sus labios,
hablan con sus viejos.
Viejos que no están.