Aunque siempre que ellas nos pregunten, se los vamos a negar.
La verdad es que nosotros, los hombres,
cuando miramos los ojos de las mujeres
vemos a nuestro machismo
que se escapa espantado de los pantalones
Pero, luego, cuando miramos sus pronunciados escotes
o sus esbeltas minifaldas;
bueno, ahí cambia bastante la cosa,
porque ese machismo que en su momento
vimos como se escapaba aterrado por la mirada femenina
vuelve hecho un toro que enviste hasta la muerte.