Nostalgia Pisquera
“El valle es de oro amargo,
y el trago es largo… largo…”
César A. Vallejo
Poderoso sabor inunda mi copa
¡Aguardiente divino que riegas las dunas!
¡De Perú para el mundo, los brindis te nombran!
Eres Pisco, romance… ¡Pasión por las uvas!
Me rondan incesantes pensamientos
avivando misterio en torno al himno
que anuncia: ¡Libertad! -por los viñedos-
y agita los sarmientos del camino
al inclemente paso cadencioso
del recuerdo derrochando su delirio.
Anchas botijas guardan mis plegarias,
sin Fe, no quedan aras a Dionisio,
sólo surcos de fértiles ocasos
despidiendo aves grises y altos nidos,
cuando cambias promesas por excusas,
la parca soledad no deja amigos.
Qué valle atenderá tales nostalgias
del golpe doloroso del destino,
la derrota nos vuelve ese fermento
lanzado al alambique de improviso,
no importa el porvenir fatal, aciago,
si destilando pronto revivimos.
En los manzanos juegan juventudes
junto a la Falca vieja, los motivos,
y en los huarangos de espinoso ensalmo
nos recorre aquel mítico cariño,
su beso a suave Moscatel presume
pisquera boca con dulzor a vino.
No me convencen verdes enramadas
que perennes son del profundo abismo,
me apego a la pureza del silencio
que resuelve dilemas y acertijos
en las tímidas mentes resignadas
al impuesto que pagan sus caprichos.
Celebran las familias en la mesa,
un cumpleaños o al recién nacido,
entrañables caricias dan afecto
se conmueven al eco del requinto…
¿Las penas? Son torrentes de vinazas
que inertes siguen cárdenos olvidos.
Pisco, llevas la gloria provinciana,
por rincones bohemios, sin delito,
con sencillez del ideal patriota
en nuestros pabellones de heroísmo,
no existe discusión, tampoco dudas
¡Eres peruano!... ¡Símbolo mestizo!
Poderoso sabor inunda mi copa
¡Aguardiente divino que riegas las dunas!
¡De Perú para el mundo, los brindis te nombran!
Eres Pisco, romance… ¡Pasión por las uvas!
me encanta