Un jilguero sentado en una rama
entonaba su tierna melodía,
entre sus bellas notas me decía:
esa dulce mujer, cuanto te ama.
Ella es Maryengel dijo, así se llama
la mujer que el corazón te ha robado
y vives por completo enamorado:
pues te ilumina con su eterna flama.
De tu corazón, es la soberana,
es la dueña total de sus latidos:
es la brillante luz de la mañana.
La almohada de sueños compartidos,
rayo de sol que cruza tu ventana
y en tu pecho acelera tus latidos.
Preciosa historia.
El amor mueve el mundo.
Saludo afectuoso.
Alfonso