Hubo una vez una niña,
con sonrisa de cristal,
con mirada golondrina,
y un corazón de metal.
Su vida de las estrellas
cautiva de todo mal
admiraba lunas bellas
sin advertir una señal.
Tras los golpes de la vida
la niña empezó a cambiar,
pues en cada leve caída,
su cristal empezaba a quebrar.
Nunca se detuvo esa niña,
con su corazón de metal,
cuidaba de su alma entera,
en esa corta vida terrenal.
Mirada de primavera fresca,
de otoño, invierno y verano.
Con fuerzas que de cerca,
la llevaban siempre de la mano.
Niña de todos, no dejes que se quiebre
el cristal de tus joyas, ni esa mirada.
Toma los males y guárdalos en un sobre.
siempre busca algo que te deje fascinada.
Y nunca dejes,
que se te quiebren, quiten o roben,
el alma que llevas guardada...
con sonrisa de cristal,
con mirada golondrina,
y un corazón de metal.
Su vida de las estrellas
cautiva de todo mal
admiraba lunas bellas
sin advertir una señal.
Tras los golpes de la vida
la niña empezó a cambiar,
pues en cada leve caída,
su cristal empezaba a quebrar.
Nunca se detuvo esa niña,
con su corazón de metal,
cuidaba de su alma entera,
en esa corta vida terrenal.
Mirada de primavera fresca,
de otoño, invierno y verano.
Con fuerzas que de cerca,
la llevaban siempre de la mano.
Niña de todos, no dejes que se quiebre
el cristal de tus joyas, ni esa mirada.
Toma los males y guárdalos en un sobre.
siempre busca algo que te deje fascinada.
Y nunca dejes,
que se te quiebren, quiten o roben,
el alma que llevas guardada...
Saludos.