El cielo está revestido con el azul de un zafiro,
y el blanco de la espuma de las olas de los mares
es el decoro de las nubes;
más el aire indecoroso se agita suavemente
arrastrando fuertemente
a la vertiginosa pluma que se eleva y cae
sobre el vergel de mis pesares.
Escribo poesía, le hago rimas a la vida,
le hago odas en prosa al dolor de tu partida,
a la nostalgia de mi alma…
a las hortensias dormidas.
Buscando voy a ciegas la luz que ilumina
el sendero que conduce al brillo de tus pupilas.
Si feneciera mi espíritu, porque es pesada mi cruz,
prometo ir a buscarte de la mano de Jesús.
Entre plumas y vergeles se me perdió tu amor,
ahí en los prados verdes, con la esperanza en flor,
donde expiran mis suspiros
…en el valle del dolor.